Hermès París

- & categoría .

Hermès París Otoño Invierno 2012-2013

 

Hermès se apodera de un estilo campestre en el que destacan los ponchos, los sombreros, los materiales de cuero y estética de rejoneador. La mujer potencia su lado más masculino con camisas y corbatas para un fin de lo más femenino. No han faltado tampoco los estampados florales mezclados con coloridos prints geométricos.

Faldas confeccionanadas con cuero y ante, y se llevan XXL, hasta casi los pies, combinadas con chaquetas y complementos muy masculinos (como las corbatas o los sombreros de ala), o con prendas de abrigo en piel.

Una colección en la que el color brilla por su ausencia, el negro, el chocolate y el verde botella son los protagonistas, con excepción de notas alegres en estampados de estilo étnico que visten una de las líneas de la firma, en una reinvención ‘chic’ de los clásicos ponchos de las tierras andinas.

Hermès se adueña de un estilo campestre

Hermès se adueña de un estilo campestre

 

Sobre Hermes

El artesano abrió su taller en París hace 175 años y aún hoy en día su familia sigue los conceptos que fundó Hermés: ‘calidad artesanal’ y ‘diseño’. Por otro lado, el grupo LVMH, propietario del 22,28% de las acciones, achucha a la firma para hacerse con ella.

Dos conceptos, ‘calidad artesanal’ y ‘diseño’ son los que más se repiten en la firma francesa.

Los trofeos de la firma son los bolsos, como los Birkin y los Kelly, dos modelos para los que hay listas de espera que superan el año, aunque su conocida ‘H’ puede verse en muchos otros productos: cristalería, relojes, pañuelos de seda, porcelana o prêt-à-porter para hombre y mujer.

En un sector donde la competencia es feroz, Hermes es un caso valioso por atípico: cotiza en bolsa, pero tres cuartas partes de la empresa está en manos de los herederos del fundador y, a diferencia de otras marcas del lujo, no tiene afán de convertirse en un grupo multimarca.
De hecho, las ofensivas del grupo LVMH, propietario del 22,28% de las acciones, para hacerse con la casa, arreciaron hace unos meses, por lo que la herederos del fundador crearon un holding con el que inmovilizan durante 20 años el 50,2 % de las acciones, y blindaron así la firma del gigante del lujo.

El éxito de la casa francesa no está sólo basado en la calidad artesanal: el diseño es otro elemento fundamental, y el responsable de convertirlo en marchamo de la marca fue Jean-Louis Dumas, de la quinta generación, que manejó el timón de la firma desde 1978 hasta 2006.
Dumas supo entender la importancia de la mercadotecnia para una empresa anclada en la tradición como Hermès: desarrolló los modelos Birkin y Kelly, asociados a dos celebridades del momento, Jane Birkin y Grace Kelly, impulsó la salida a bolsa de la empresa, y contrató a uno de los “enfant terrible” de la moda francesa Jean Paul Gaultier para dar un nuevo aire al prêt-à-porter.
“El artesano puede caer en la repetición, por eso es fundamental el creador, que aporta el reto”, aduce el ejecutivo, quien rechaza la palabra lujo por “ambigua”. Calidad, calidad y más calidad es lo único que sale por su boca.
Este componente, indica De Seynes, es el responsable de que las ventas hayan crecido en época de recesión: “la calidad y el diseño son dos elementos que siguen buscando los clientes en tiempos de crisis”.

Los precios esquivan la crisis mundial, sus  afamados pañuelos $310 euros, cinturones $800 euros o al codiciado Birkin a partir de $6.000 euros.

 

http://www.hermes.com/

Notas recomendadas para tí